Cada umbral de Alejandro Lanús es un puente a lo esencial. Sus aforismos son el néctar de la poesía.

Mario Benedetti

El aforismo –un género difícil por su engañosa facilidad– requiere don poético y la lentitud de una meditación que se parece mucho al añejamiento. Pero también es un discurso impaciente por arribar a un cierre ingenioso o a una síntesis definitiva.Todos estos rasgos están presentes en los bellos textos de Alejandro Lanús.

Sus aforismos conmueven porque son heridas del pensar, pulsaciones de una verdad esquiva que nos pone ante Umbrales que se abren ante todas las direcciones. Pero ellas convergen finalmente en un solo centro: el ahondamiento y la exploración de uno mismo.

Víctor Massuh

Asombrosa madurez, fina sensibilidad, hay en estos aforismos de Alejandro Lanús. Más allá de las breves pero hondas verdades que en su mejor expresión ofrece el género, Umbrales conmueve por su visión poética y un lenguaje inspirado, siempre acorde con cada uno de sus temas.

Vlady Kociancich

El género aforístico es tan difícil como peligroso. Alejandro Lanús, sin amilanarse, optó por aquello que recomendaba Melville en el sentido de que para escribir un gran libro es preciso tener un gran tema; diría, en este caso, un gran género, una vertiente literaria y filosófica ambiciosa. Y salió vencedor, sin caer en el facilismo y la obviedad que tantas veces menoscaban y abaratan el aforismo, convirtiéndolo en una suerte de frase hecha, de énfasis seudo poético y seudo filosófico.

Este libro vale tanto por su escritura, pulcra, elegante, sobria, conmovedoramente genuina, como por su osadía. Porque el intento de Lanús no resulta servil: no pasa por seducir al lector entregándole lo que ya espera sino al revés: lo interpela, lo inquieta, lo molesta a la manera del tábano de Sócrates. Y el lector termina advirtiendo que salió ganando con lo imprevisto, enriqueciéndose con nuevas tomas de conciencia, compartiendo esa fascinación de no dar nada por obvio y adentrándose en las grandes cuestiones de la vida y de la muerte, de la soledad y de Dios.

Fernando Sánchez Sorondo

Umbrales sólo para tomar un impulso poético. Este impulso lleva a la supresión de todo obstáculo verbal, dejando a las palabras libres de artificios o vagas significaciones.

Umbrales también para ascender y vencer los riesgos del sentido superficial del lenguaje, que en este libro busca el lugar de la comunicación con los más exigentes recursos del género aforístico, que son la transparencia y la verdad última como un destello misterioso del pensamiento.

Alejandro Lanús asume esta etapa de su creación, conociendo las experiencias de las “Voces”, de Antonio Porchia, y la antigua tradición de la escritura oriental del despojamiento, como vehículo esencial de una cultura que se resiste a ser arrasada por las retóricas o los arbitrarios hábitos literarios.

Estos Umbrales, pues, representan el movimiento y el camino hacia las raíces del idioma, con la más viva y sorprendente búsqueda de belleza.

Alberto Luis Ponzo

Alejandro Lanús es sentencioso, categórico, profundo, didáctico, agudo, prudente y vario. Sus aforismos nos revelan que no se prodiga en voces innecesarias, adhiere al poder de la síntesis; es prolífico, hipersensible, de reflexión rotunda, de emotividad contagiosa, humanamente comprensivo en ocasiones, de conclusiones intransigentes en otras, siempre resuelto a descubrir sus incertidumbres y sus verdades.

Marcela Ciruzzi

Umbrales: Sabios textos que expresan lo esencial de instantes iluminados por deseos que denotan una gran sensibilidad para definir las emociones más diversas.

El lenguaje de Alejandro Lanús es conciso, claro como el agua de los arroyos limpios, hay en el un jadeo, un latido que confirma la vida de una conciencia alerta.

Veo que Lanús sigue rechazando la ida con sordina para animarse a mostrar sus llagas y sus goces, su gesto extendido tiernamente o replegado con pudor. En todos sus mensajes luce el ser auténtico que es.

Archibaldo Lanús

Umbrales: la palabra oculta un significado secreto al cual se arriba cuando se desprende de toda realidad y adquiere una dimensión mágica. Es entonces cuando cada palabra se desvanece y pierde su sentido lógico para arribar a sus sueños más perfectos, donde la realidad se descubre así misma demostrando que lo que se quiere decir existe en el mundo de las contradicciones como la única verdad posible.

Rubén Vela

La literatura aforística es más bien propia de la edad madura, pues es fruto de una larga experiencia. Asombra que un muchacho que acaba de salir de la adolescencia haya elegido tan espinoso camino para entrar a la literatura. Y por cierto que lo hace muy bien. Sin duda, Alejandro Lanús, tiene pasta de escritor.

Bruno Jacovella

A Alejandro Lanús , agradeciéndole los lúcidos y estremecedores aforismos en “Umbrales”, verdaderas y luminosas “astillas de poesía”.

Antonio Requeni

Estimado Alejandro Lanús: Gracias por el envío de tus aforismos. Muchos de ellos impulsan a pensar pues reflejan sabiduría. Es un género de intensidad más que de extensión. La contundencia pienso que se logra concentrando la calidad. De nuevo, muchas gracias por tus Umbrales.

Abel Posse

Tus “Umbrales” son un elixir para el alma, verdades filosas y luminosas.

Horacio Ferrer